Family & friends

Europa y la banca en tiempo de juego

En un contexto global de transformación, Europa se reafirma como proyecto común para fortalecer su autonomía estratégica y competitividad, apoyándose en la cooperación entre instituciones y sectores clave como el financiero.

La Unión Europea es la respuesta a los grandes retos que enfrentamos como sociedad. Lo fue hace 40 años, cuando España entró a formar parte de la Comunidad Económica Europea; hace 15, durante la crisis que golpeó duramente en España; y también hace 5, en la COVID-19, con la movilización de 750.000 millones de euros en transferencias directas y préstamos para la recuperación.

La historia de la España del siglo XXI no puede entenderse, por tanto, sin la Unión Europea. Los mecanismos comunitarios han permitido un desarrollo económico y social que difícilmente habría sido posible por nosotros mismos. No es una crítica a nuestro país, sino un reflejo de la fortaleza de Europa: somos mejores cuando avanzamos juntos hacia soluciones compartidas para problemas colectivos.

Estos 40 años de España en la Unión Europea que celebramos en junio nos invitan a reflexionar sobre su pasado y presente, el papel clave de Europa para el desarrollo socioeconómico de nuestro país y los retos de futuro. Como naciones, como continente y como potencia, en este contexto que nos obliga a avanzar hacia dos principios que jamás deberíamos haber olvidado: la combinación entre la necesaria autonomía estratégica y la imprescindible competitividad en un mundo globalizado

El regreso de la guerra a Europa, la política exterior de las grandes potencias tradicionales y la incertidumbre geopolítica han obligado a Bruselas a ponerse frente al espejo; a dejar de poner parches y promover soluciones de verdad, y a impulsar nuestro mercado interior para no importar aquello en lo que Europa siempre ha sido más fuerte: las industrias de larga tradición o un sector financiero resiliente y con capacidad de respuesta.

Si queremos construir más Europa, necesitamos de los mecanismos que van a permitir este impulso. Y el sector bancario está llamado a ser un agente protagonista en la transición global que vivimos en estos momentos: en la digitalización, la sostenibilidad, la seguridad y la Defensa, y la competitividad. Y esto requiere de un marco regulatorio que impulse, precisamente, la competitividad. En el conjunto de sectores productivos y en la banca, responsable del 70% de la financiación de las empresas europeas.

Esta simplificación regulatoria en aras de la competitividad de la Unión Europea es una de las grandes conclusiones del acto ‘Strengths of the Spanish banking sector in times of global transition‘, organizado, en Frankfurt, por las dos principales asociaciones bancarias españolas, AEB y CECA, para demostrar la fortaleza de la banca española en un contexto de transición global. 

De izquierda a derecha: Luis Teijeiro, subdirector general de CECA; Matthias Bullach, jefe de Contabilidad, Control de Gestión y Capital de CaixaBank; Jaime Sáenz de Tejada, director global de Soluciones Comerciales de BBVA; Antonio Romero, director general de CECA; Ramón Quintana, director general de Bancos Sistémicos e Internacionales del Banco Central Europeo; Enrique Criado, Cónsul de España en Alemania; Alejandra Kindelán, presidenta de AEB; José Antonio Álvarez, vicepresidente de Banco Santander; y María Abascal, directora general de AEB.

 

Desde la capital financiera de la UE, representantes de las asociaciones, del Banco Central Europeo y de buques insignia de nuestro país, como Banco Santander, BBVA y CaixaBank, han coincidido en que la mejor respuesta a los retos de la Unión Europea es una Europa que fomente la competitividad y cuya legislación no frene la financiación ni el crecimiento conjunto del continente.

Decía Robert Schuman, uno de los padres de la Unión Europea, que Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto, sino gracias a realizaciones concretas. En el contexto político actual, de expansión y auge de los populismos en Occidente y, especialmente, en los grandes países del continente, está en nuestra mano llevar a término esas realizaciones concretas que sigan mejorando nuestra calidad de vida. 

El éxito de la Unión Europea es que su historia es un proceso de avance y adición, un suma y sigue. Por eso, nuestro presente y futuro es más Europa. Para seguir avanzando en el estado del bienestar y extender su quinto pilar, la vivienda; para seguir dando respuestas conjuntas a problemas que ya no afectan a unos pocos, y para asegurar que los mecanismos de protección lleguen a la mayoría social. En definitiva, más Europa frente a quienes quieren romper Europa.

Enrique San Valentín
Enrique San Valentín

Consultor Senior en Thinking Heads

Consultora especializada en el posicionamiento estratégico y gestión de la influencia de organizaciones y líderes.

Posts relacionados