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Latam, siempre en su encrucijada

Antonio Hernández-Rodicio, socio en Thinking Heads, ofrece una perspectiva actualizada sobre las oportunidades y desafíos de una región en constante desarrollo.

La crisis de las democracias liberales que sufrimos en Europa se manifiestan con igual intensidad aunque con características propias en Latinoamérica. El continente completó su transición de las dictaduras militares a la democracia en las décadas de los ochenta y los noventa aunque cada país ha sido capaz de progresar en el camino democrático con impar éxito. La desconfianza en los sistemas y la desistitucionalización progresiva están derivando hacia modelos populistas con vocación autoritaria, al margen de las dictaduras puras instaladas en algunos países. Gobiernos salidos de las urnas convertidos en regímenes autoritarios son un signo de nuestro tiempo, en infeliz coincidencia o, precisamente, como consecuencia, de un cambio de las posiciones democráticas clásicas que lleva a un número creciente de ciudadanos a preferir seguridad a cambio de una parte de su libertad y de la cesión de sus derechos. Latam es un mundo en sí mismo. Un continente diverso, con especificidades y peculiaridades que impiden generalizar, pero la realidad es que la deriva autoritaria es constable en muchos países de la región.

Si la democracia promete derechos pero no tiene capacidad de cumplir con su mandato se convierte en pura retórica. Si los ciudadanos observan cómo la corrupción socava a las instituciones a la vez que pasa el tiempo sin tener acceso a empleos y viviendas dignas, si las infraestructuras y el transporte público no mejoran y los precarios servicios de salud se deterioran, el sueño democrático se desvanece. Y el gran asunto, ya necrosado, de la inseguridad y el narcotráfico, se intensifica con la sensación de que los gobiernos en el mejor de los casos no lo controlan y que, en la peor de las hipótesis, forman parte de ello.

En esas circunstancias, y con una población de 160 millones de personas entre 10 y 24 años, lo que supone el 25% de la población, que se calcula que alcanzará los 780 millones en total para 2050, con una expectativa de vida de 80 años, los retos son enormes. Los datos convierten al continente en un diamante en bruto desde el punto de vista demográfico y su potencial desarrollo. Pero hoy muchos jóvenes saldan con frustración su relación con los gobiernos. No tienen respuesta a sus demandas, perciben que su formación y expectativas no reciben respuestas sólidas y estables. Todo ello le abre las puertas a los populismos autoritarios.

Anótese que las medidas de algunos gobiernos –El Salvador de Bukele es paradigmático– combatiendo la violencia renunciando a los principios democráticos, ignorando los derechos de los detenidos incluso en sus juicios, y a la vez construyendo ejércitos tecnologizados, adiestrados y convertidos en héroes del pueblo, puede conducir a las futuras asonadas militares en el continente, un mal que creíamos conjurado. 

La calidad democrática en general es deficiente, los contrapoderes no siempre son eficaces, cuando no son directamente desmontados por los líderes para gobernar con las manos libres sin contrapesos institucionales o judiciales.

En el ámbito económico no hay mejores noticias ni expectativas: la inversión directa en Latam se desplomó un 12% durante 2024 debido a las guerras comerciales y la incertidumbre, aunque el crecimiento regional en 2025 puede estar por encima del 2% gracias al consumo interno y al elevado nivel de endeudamiento público, que es un riesgo para la estabilidad. Otros desafíos sin resolver como la baja productividad y la consolidación fiscal colocan demasiadas traviesas en el camino. 

Como siempre, en Latam hay grandes oportunidades pese a las dificultades; especialmente en ámbito de la economía verde y la economía digital. Un continente, siempre en la encrucijada, complejo pero imprescindible. Y merecedor de la mejor de nuestras colaboraciones.


 

Autor: Antonio Hernández-Rodicio, socio de Comunicación Estratégica, Consultoría Política y Asuntos Públicos en Thinking Heads.

Antonio Hernández-Rodicio
Antonio Hernández-Rodicio

Socio de Comunicación Estratégica, Consultoría Política y Asuntos Públicos en Thinking Heads.

Consultora especializada en el posicionamiento estratégico y gestión de la influencia de organizaciones y líderes.

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