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EL VALOR DE THINKING HEADS
Si es usted un organizador de eventos, agencia de publicidad o relaciones públicas, o simplemente el encargado de coordinar la convención interna de su institución o empresa, anótese las siguientes ventajas Thinking Heads aporta:
- Seguridad / Calidad del servicio. El conferenciante profesional está entrenado, realiza anualmente un número significativo de charlas, no excesivo pero tampoco insuficiente, y eso aporta muchísima seguridad al cliente. En España ya se puede afirmar que un conferenciante que no esté representado por una Agencia o no forme parte de un Speaker Bureau, no es un conferenciante propiamente dicho.
- Ahorro de tiempo y esfuerzo. Esto se concreta en la velocidad en la presentación de propuestas y lograr la aceptación por parte de los ponentes propuestos.
- Asesoramiento gratuito. Deben generar propuestas de valor innovadoras y, a poder ser, probadas.
- Conocimiento exhaustivo de sus representados (si es una Agencia) o “speakers” (si es un speaker bureau), mediante información curricular actualizada, fotos, información de prensa, etc. Saben, por ejemplo, ante qué tipo de audiencia se sienten más cómodos. De esta manera, garantizan al potencial cliente el ponente “perfecto” para el acto que está organizando.
- Adaptación y flexibilidad, tanto del ponente como de su agente o speaker bureau que para el caso le representa. Se concreta en la capacidad del ponente de modificar su intervención para que se adapte a la filosofía de cada empresa y a los objetivos concretos de cada evento. Eso genera una gran confianza en los organizadores, porque saben que sus ponentes no fallan.
- Cartel sobresaliente de conferenciantes de impacto. No es tan importante la fama del ponente sino su trayectoria como conferenciante remunerado. Un ejemplo, quizás suene más para el gran público Fernando Colomo que Javier Fernández Aguado, pero el currículo del segundo como conferenciante no puede venir más avalado.
- Prueba del éxito. Referencias de pasadas charlas-conferencias, sobre todo si el ponente no es conocido. Y lo que es una novedad incluso en el propio sector a nivel internacional: vídeos de la mayoría de los conferenciantes.
- Seriedad, rapidez y eficacia en la gestión interna de los detalles logísticos y en la coordinación con el cliente (a saber, es frecuente una reunión inicial con el cliente y el ponente, donde se establezca el tema a tratar, la duración de la charla, los objetivos del evento y del conferenciante, etc.).
- Rigor, mediante la firma de contratos entre el conferenciante y el cliente, o el bureau y el cliente, para asegurar el cumplimiento de lo pactado. Los contratos son una señal de profesionalidad en este sector.
- Recursos. Actuación en caso de crisis (si falla algún ponente, poder ofrecer alternativas viables con velocidad y acierto).
- Conocimiento adicional. Quizás lo más complicado, a todo speaker bureau o agencia de conferenciantes se le debe exigir algo más, ese intangible que marca la diferencia, la sapiencia para determinar si verdaderamente el ponente que pide el cliente cubrirá el objetivo del evento y superará las expectativas. Muchas veces, el speaker bureau o agencia debe suplir la carencia de experiencia del organizador.
¿CÓMO SELECCIONAMOS A LOS CONFERENCIANTES? UN NUEVO SISTEMA DE SELECCIÓN: MEJOR PARA EL ORGANIZADOR DEL EVENTO, MEJOR PARA LOS PONENTES
La pregunta del millón porque en definitiva es lo que aporta la mayor seguridad a un organizador del evento. Todos los speaker bureaus coinciden en que debe haber un “track record” de conferencias remuneradas. Dar charlas por Universidades no es suficiente. En Thinking Heads, por ejemplo, la exigencia es elevadísima. Con dos solicitudes por semana, se exige una trayectoria de conferencias anuales superior a la decena, y que cobren por ellas cantidades a partir de los 2.000 euros. Además, condición sine qua non es que les lleven una de sus intervenciones completa grabada en video (para evaluarlo).
La calidad es lo único que asegura el futuro de Thinking Heads y la exigencia de un cliente es mínima comparada con la exigencia a sus ponentes representados.
La tendencia de este sector para el futuro es su profesionalización progresiva, tanto de los ponentes (invirtiendo en su formación, preocupándose más por el éxito del evento y la satisfacción del cliente) como de los clientes (cada día son menos los que pagan simbólicamente a los ponentes y más los que piden un asesoramiento profesional y gratuito a una Agencia como Thinking Heads). Todo gira en torno a un cambio de mentalidad, un cambio de paradigma y pensamiento por los clientes: el ponente no te hace un favor, le estás contratando y debe rendir, por lo que hay que exigir mayor celo a los propios ponentes, pidiendo referencias, viendo vídeos, entrevistándose con el ponente para comunicarle exactamente lo que esperan de él, etc. Estamos en un mundo profesional donde se cobra por lo que haces. Si hablas, cobras.
CÓMO DISTINGUIR UN CHARLERO DE UN GRAN CONFERENCIANTE (por Alberto García Casillas)
Coincidí con un viejo amigo. Recordando viejos tiempos acabamos hablando de una conferencia de Manuel Elkin Patarroyo en la universidad de medicina. Acababa de donar su patente de la vacuna contra la malaria a la OMS rechazando ofertas de las multinacionales farmacéuticas. Coincidíamos en que nos pareció brillante, conmovedora, inspiradora y muy divertida. Años después no podíamos reproducir las palabras textuales, pero el mensaje que subyacía en ella y la imagen vívidamente emocional del hombre era imborrable. Desde entonces, coincidíamos en señalar, pocas charlas habían provocado en nosotros esos recuerdos y sensaciones.
Dentro de la actividad de conferenciante que está el alza en el mercado español hay pocas personas que sean capaces de dejar una huella así de imborrable en 60 minutos. No es sorprendente que tengan características en común que van más allá de sólo emplear inicios y finales impactantes, de ordenar claramente su exposición, de describir con claridad y precisión o de apoyarse en gestos ensayados para realzar su mensaje. Estos speakers viven una serie de coincidencias que les permiten dar el salto de ser un buen charlista a un carismático orador:
1. Invariablemente, asumen la máxima de “Yo no soy lo más importante”. No se consideran lo más importante del evento en el que participan, como el médico experto en liderazgo Mario Alonso Puig demuestra en cada intervención poniendo en funcionamiento su asombrosa capacidad de escucha.
2. “...ni lo menos.” Otros, como el autor de management Juan Carlos Cubeiro o Eudald Carbonell, director del proyecto Atapuerca, están tan convencidos que lo que cuentan es importante para el auditorio que parecen no tener dificultad en explicar lo complejo.
3. Recorrer “el largo camino hacia el interior” de su historia personal una y otra vez, preguntándose, cuestionándose y aceptándose hace hablar al filósofo José Antonio Marina con una lucidez y profundidad que no deja lugar a dudas de su capacidad de entender al ser humano en su conjunto y a cada ser humano en particular.
4. Asimismo, el tener un propósito claro en la vida, una misión, como es el caso de la directora de orquesta Inma Shara, es un valioso pilar de apoyo para articular el propósito claro que de unidad a una exposición.
5. Como resultado de sus experiencias vitales, personas como el entrenador Lolo Sainz o el experto en motivación José Ballesteros, ponen el máximo empeño en mejorar en cada una de sus intervenciones, haciendo vida la máxima olímpica de “Altius, Citius, Fortius”.
6. Quizá uno de los elementos que más refuerzan el carisma del orador sea el ejemplificar personalmente todo lo que se vive conscientemente y se expresa. Gustavo Zerbino, uno de los supervivientes del accidente de los Andes y hoy director general de una farmacéutica en Uruguay, puede decir abiertamente: “Confieso que lo he vivido”.
7. Una canción de Los Secretos decía “pero cómo olvidar que me vuelvo normal al bajarme de cada escenario”. Es precisamente lo contrario que le sucede a Sebastián Álvaro, director de Al filo de lo imposible, que es tan auténtico y natural detrás del atril como delante. “Soy tal como veis” podría ser su estribillo.
8. Quizá la característica más desconocida de estos grandes oradores sea su pasión por las personas. Isabel Aguilera, directora general de Google, o el escritor y publicista Stanley Bendelac disfrutan con las personas que conocen, con su trato, con la oportunidad de despedirse diciendo de corazón: “Encantado de conocerte”.
9. Para el innovador cocinero Mario Sandoval o el consultor Javier Fernández Aguado, cada conferencia es un regalo que entregar y presentar a su auditorio. “Yo me doy” es el resumen de su actitud generosa.
Como facetas de un diamante, cada una de estas características nos permite descubrir un brillante orador. Incorporar y aprender las técnicas es tan sólo pulir y desbastar la piedra preciosa. La calidad humana de la misma es la que transforman 60 minutos de conferencia en un recuerdo imborrable.
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